Memorias de la hija rebelde de Fidel Castro, Alina Fernández, usado
9788401010804
UNIDADES
Libro usado en buen estado, pasta suave con solapas, tiene 251 páginas. A los diez años, Alina Fernández supo por fin, de labios de su madre, que su padre era Fidel Castro. Hasta entonces Alina aceptaba sin extrañeza las visitas y los regalos del lider de la revolución, sin imaginar siquiera cuál era el estrecho vínculo que les unía. Poco después decidió que no quería adoptar el apellido Castro. En cualquier caso, su vida quedó marcada por ese hecho. Por una madre fascinada por una relación amorosa muy breve que, sin embargo, dio como fruto a Alina. Y por un padre que sólo de vez en cuando ejercía como tal. En Alina, el libro que recoge sus experiencias hasta el momento del exilio, destacan los maravillosos retratos de dos personalidades muy especiales. Fidel, el padre que se deja mimar por la hija que no sabe que lo es, que se olvida a menudo de ella, pero que ejerce su autoridad al más puro estilo decimonónico cuando le viene en gana. Y Naty, la madre, la burguesa que se hace revolucionaria por amor, la mujer fascinada por un viejo amante que ya no le hace apenas caso, y que en cierto modo le guarda fidelidad como una viuda de otro siglo. Y, también, una visión singular de la experiencia cubana, captada desde un ángulo nuevo que destaca por su fuerza irónica. Sin embargo, en sus memorias Alina Fernández no ha querido ajustar cuentas con su padre ni con su madre, ni tampoco hacer un panfleto contra el régimen castrista, sino recuperar una historia personal erizada de conflictos con sus progenitores, con el propio sistema político cubano y consigo misma. Un documento extraordinario, el testimonio de la vida compleja y llena de dificultades de una mujer cubana de la era de la revolución, y la revelación de una escritora de raza, con un estilo personalisimo, lleno de inteligencia, sentido del humor y una singular capacidad narrativa.
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Descripción
Libro usado en buen estado, pasta suave con solapas, tiene 251 páginas.
A los diez años, Alina Fernández supo por fin, de labios de su madre, que su padre era Fidel Castro.
Hasta entonces Alina aceptaba sin extrañeza las visitas y los regalos del lider de la revolución, sin imaginar siquiera cuál era el estrecho vínculo que les unía. Poco después decidió que no quería adoptar el apellido Castro.
En cualquier caso, su vida quedó marcada por ese hecho.
Por una madre fascinada por una relación amorosa muy breve que, sin embargo, dio como fruto a Alina. Y por un padre que sólo de vez en cuando ejercía como tal.
En Alina, el libro que recoge sus experiencias hasta el momento del exilio, destacan los maravillosos retratos de dos personalidades muy especiales. Fidel, el padre que se deja mimar por la hija que no sabe que lo es, que se olvida a menudo de ella, pero que ejerce su autoridad al más puro estilo decimonónico cuando le viene en gana. Y Naty, la madre, la burguesa que se hace revolucionaria por amor, la mujer fascinada por un viejo amante que ya no le hace apenas caso, y que en cierto modo le guarda fidelidad como una viuda de otro siglo.
Y, también, una visión singular de la experiencia cubana, captada desde un ángulo nuevo que destaca por su fuerza irónica.
Sin embargo, en sus memorias Alina Fernández no ha querido ajustar cuentas con su padre ni con su madre, ni tampoco hacer un panfleto contra el régimen castrista, sino recuperar una historia personal erizada de conflictos con sus progenitores, con el propio sistema político cubano y consigo misma.
Un documento extraordinario, el testimonio de la vida compleja y llena de dificultades de una mujer cubana de la era de la revolución, y la revelación de una escritora de raza, con un estilo personalisimo, lleno de inteligencia, sentido del humor y una singular capacidad narrativa.
